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15 junio 2007

Museo del ferrocarril de los Paises Bajos

Al Spoorwegmuseum (Museo del ferrocarril de los Países Bajos) se puede llegar desde la estación central de Utrech dando un pequeño paseo por el casco antiguo de la ciudad. El paseo es muy recomendable, salvados los alrededores de la estación que son horriblemente feos, el casco antiguo de la ciudad es muy bonito y el paseo es muy agradable. Alternativas al paseo son el autobús urbano y el tren especial desde la estación central.



La sede del museo es la estación de Maliebaan, sin uso desde 1939. La última gran reforma del museo, inaugurada en el 2005, le dio un aspecto de estación del siglo XIX, tanto por la decoración exterior como la interior. Se ha incluido la "Sala de espera real" que hasta 1974, cuando fue derruida, se encontraba en la estación de La Haya.

Detrás del antiguo edificio de la estación se encuentran los andenes que en la actualidad sólo son utilizados por trenes de mercancías y por el servicio especial que une el museo con la estación central de Utrech. En el andén más próximo a la estación comienza la exposición de material.

Diversos vehículos propulsados por la energía humana.

Pero es sólo el comienzo, porque el grueso del museo se encuentra al otro lado de la vía férrea, para cruzarla podemos usar un paso a nivel o un antiguo puente peatonal recuperado. La zona de exposición tiene una parte exterior en la que los materiales expuestos se encuentran a la intemperie y una gran nave de diseño moderno en la que se han construido 4 espacios expositivos.

Exposición exterior

Diversas construcciones ferroviarias como:

Depósito de agua, semáforo y caseta para el manejo de los desvíos.



Caseta para el manejo de los desvíos.


Pequeño tractor empleado en las maniobras en las estaciones.


Ejemplo de dos tipos de traviesas, la tradicional de madera y la de bloques de hormigón unidos por tirantes de acero.


Locomotora diésel situada sobre un puente giratorio.

Automotor diésel

En el exterior se encuentra la zona dedicada al público infantil en el que hay un pequeño lago con barcas, toboganes y un tren en miniatura en el que los más pequeños pueden montarse para dar una vuelta por los jardines del museo mientras sus padres toman algo en la terraza de la cafetería sin perderlos de vista.

Exposición interior

Se distribuye en 4 espacios:
  1. El gran descubrimiento: El visitante entra en un decorado ambientado en 1839 y puede recorrer el taller en el que se contruyeron los primeros trenes que circularon en los Países Bajos, la primera estación de Amsterdam o una mina. Una audioguía, en holandés o inglés, cuenta al visitante la historia del ferrocarril.
    Una de las primeras locomotoras que circularon en los Países Bajos junto a la primera estación de Amsterdam.
  2. Viajes de ensueño: Revive un viaje en el Transiberiano, compra los billetes en el vestíbulo de la estación, paseando por el andén mientras entablas conversación con algún viajero y curioseas el interior de los vagones. Para terminar una pequeña representación teatral ambientada en el viaje.

  3. Titanes de acero: Recorre en un carricoche el interior de un oscuro taller de reparación de grandes locomotoras, en el que encontrarás una sorpresa detrás de cada curva.

  4. Taller: Sobre una playa de vías se exponen locomotoras y vagones de las distintas épocas del ferrocarril. Algunas de las vías se sitúan junto a unos andenes de manera que los vehículos se pueden observar como si estuvieran en una estación, otros en cambio o se observan desde el suelo o desde la pasarela que recorre el techo de la nave y en la que hay instalados pantallas de ordenador en las que se exhiben pequeños fragmentos de vídeo e informaciones técnicas sobre el material expuesto.

    Locomotora destinada al servicio postal.

El interior de la locomotora azul es visitable.
Otros servicios:

Una biblioteca, una exposición de trenes en miniatura, una cafetería, un espacio para exposiciones temporales y una tienda bien surtida completan la oferta del museo a sus visitantes.

A la vuelta, si el tiempo lo permite, puede ser un buen momento para comer junto a los canales de la ciudad antigua.
Junto a los canales se sitúan numerosos restaurantes y cafeterías, en las que es muy agradable pasar un rato cuando acompaña el tiempo.

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